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viernes, 28 de octubre de 2016

Inferno, de Dan Brown




Siguiendo el estilo del resto de novelas de Dan Brown, Inferno nos conduce a través de enigmas, símbolos, museos, artistas y resoluciones en una nueva aventura de Robert Langdon, esta vez con el Infierno de Dante como protagonista. Un nuevo misterio de nuestro profesor de arte que se convierte en una huida desesperada durante toda la novela, sin faltar el apoteósico final.


SPOILERS 
 
Inferno no se anda con rodeos ni presentaciones en el comienzo. Empieza a saco. Da por hecho que conocemos a Langdon, cosa lógica para un cuarto libro, aunque nos menciona de pasada sus características más relevantes, por si algún lector no lo conoce aún. Así, nos despertamos con Langdon en un hospital sin saber nada de lo que ha pasado. Desconcertante inicio tanto como para el protagonista como para los lectores al encontrarnos en Florencia sin saber por qué, y más aún con la aparición de Vayentha, que se lía a disparar sin que nos hagamos ni una idea de por qué. Lo único que nos queda claro es que, por algún motivo, quiere matar a Langdon, que con la ayuda de Sienna escapa apresuradamente. Antes de esto, por supuesto, Brown ya se ha encargado con el prólogo de ir dejándonos pistas acerca del misterio del libro, con el suicido de todavía no sabemos qué personaje.

El libro se convierte entonces en una constante huida desesperada que no nos deja apenas un momento de respiro. No comienza siendo un contrarreloj, como otras novelas anteriores, al menos no todavía. De momento lo que mueve principalmente a nuestros protagonistas es el pánico. Si nos quedamos quietos o nos pillan o nos matan, así que no tenemos más remedio que ir de pista en pista resolviendo acertijos, en ese estilo tan Dan Brown. Pasamos de un biotubo en un bolsillo a un proyector, al mapa del infierno de Botticelli, a unas letras desordenadas, lo que nos conduce al Palazzo Vecchio. Y allí que nos dirigimos, sea como sea y superando lo que haga falta. ¿Qué la poli nos ha bloqueado el puente? Meh, nos vamos por los jardines. ¿Qué nos persiguen en los jardines con un drone? Bueh, vamos a pillar el pasadizo este de los Medici. Además, por el camino Langdon se va a acordando de más cosas, los primeros cabos sueltos empiezan a tener sentido y la trama a tomar forma.

Entretanto, Brown nos da más información sobre otros personajes. Por una parte el Consorcio, por otra Vayentha, por otra la directora de la OMS, sin olvidarnos del suicidio del inicio. Nos va dejando caer cada línea argumental por separado para luego ir juntando unas con otras hasta que al final acaban todas entrelazadas y relacionadas en una única y compleja trama.

La oportuna aparición de Marta Álvarez nos guía hasta la siguiente pista, la máscara de Dante, y nos proporciona más información sobre lo que le ha ocurrido a Langdon en estos dos últimos días. La verdad es que me esperaba que hubiera sido él mismo el que hubiera robado la máscara. Ante la imposibilidad de continuar la farsa y dar explicaciones, retomamos la vertiginosa huida, esta vez a través del mapa de Armenia y acabamos con el enfrentamiento de nuestros protagonistas con Vayentha, con desafortunado desenlace.

Gracias a más pistas, recuperamos la máscara de Dante y conocemos el poema de Zobrist, al que ya relacionamos con el suicidio inicial, y que nos lleva a Venecia. Ferris es un personaje que aporta mucho juego a la trama. Al principio confiamos en él, para luego desconfiar y hasta llegar a pensar que él era el amante de Zobrist. Menuda sorpresa descubrir que en realidad era Sienna, la que ha sido nuestra compañera de huida desde el inicio del libro, y que ha estado engañándonos todo el rato. Eso después de que el Consorcio y la OMS  se unieran por fin y dieran con Langdon. Debido al vídeo que poseía el Consorcio, descubrimos que nos vamos a Estambul a evitar una masacre a través de un virus diseñado por Zobrist. Ahora sí que el libro deja de ser una huida para ser una carrera a contrarreloj.

Y aquí llega el apoteósico final, solo que totalmente inesperado. Normalmente los protagonistas logran evitar la catástrofe, sobre todo si es de esta magnitud. Sin embargo, aquí no llegan a tiempo. De hecho, llegan con una semana de retraso, lo que explica uno de los grandes fallos que estaba viendo en el libro hasta este punto. ¿Por qué Zobrist se ha molestado en dejarnos tantas pistas (que si la máscara de Dante, que si el poema, que si el vídeo…) para encontrar la bolsa con el virus? Obviamente iban a intentar detenerlo, por lo que ¿por qué advertir a nadie? ¿Por qué no llevarlo a cabo y ya está? Al darse a conocer que el virus ya llevaba expuesto una semana, todo eso me parece mucho más lógico.

Al final la pobre Sienna pretendía parar también el virus, lo que da otro giro al personaje, y la guinda de la trama la da la naturaleza del virus, que contrariamente a lo que habíamos pensado, no mata a la gente, sino que la vuelve infértil, y no a todos, solo a un tercio de la población, de manera que ésta esté siempre controlada. Muy ingenioso. Y así acabamos la novela, con un virus expandido sin remedio, lo que no deja de resultar un tanto extraño.

Es increíble el derroche de ingenio que demuestra Brown en sus novelas. Me asombra cómo es capaz de mezclar arte con símbolos, códigos y ciencia. Y lo hace sin despeinarse, como si no le costara trabajo. Me encanta también que se base siempre en lo real, en artistas que existieron, en obras, esculturas, pinturas y museos que existen de verdad, pues le da un toque de lo más auténtico a sus novelas. El trabajo de investigación y documentación que debe haber detrás de una novela como ésta (y como todas las anteriores) es digno de admiración. El libro es una auténtica enciclopedia. La mitad de la novela es la trama de los personajes y la otra mitad son datos, curiosidades y descripciones que aporta sobre historia y arte, lo que resulta de lo más enriquecedor. El libro es muy didáctico, pues es imposible que el lector no pare la lectura un momento para buscar en Google una imagen del Inferno de Botticelli, del Palazzo Vecchio o el poema de Dante para documentarse antes de continuar disfrutando de la lectura.  Por otra parte, me apasionan los recorridos que hace por las diferentes ciudades. Nunca he estado personalmente en Florencia ni en Venecia, pero siento como si me las hubiera recorrido enteras. 

Espectacular ambientación, genial trama, compleja y con giros inesperados, grandes personajes y gran maestría relacionando diferentes temáticas, tal y como Brown nos tiene acostumbrados. Una magnífica novela para disfrutar.



2 comentarios

  1. Me encantó tu reseña, seguro ponga a Inferno en mi lista de libros a leer. Te comenzaré a seguir desde este momento :)
    También pasaba para pedirte consejo y/u opinión. Acabo de comenzar mi blog (http://justonemore-chapter.blogspot.com.es/) y me encantaría tener algo de ayuda de gente que está hace más tiempo por estos lares. No te pido que me sigas ni nada, pero que te pases sería genial! Sólo podré aprender escuchando a los que saben :)
    Saludos y ya nos escribiremos,
    Noelia.

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    Respuestas
    1. ¡Muchas gracias!
      Sinceramente creo que tu blog está genial. Me encanta el estilo que le has dado, es precioso, únicamente te falta ir añadiendo más contenido poco a poco.
      Un beso!

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- Oye, Todd, esta persona ha leído la entrada y no ha publicado ningún comentario.
- Espera un poco, Tedd. Dale tiempo para que pueda escribirlo.
- No escribe nada, Todd. Que le haya gustado y no nos lo diga me pone de mal humor.
- Tranquilízate, Tedd. No es bueno para tu salud que te estreses.

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