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sábado, 19 de agosto de 2017

Película Ángeles y Demonios, de Ron Howard



A pesar de presentar algunas diferencias con la novela, la película de “Ángeles y Demonios” sigue la estructura del libro en el que se basa, resultando una buena adaptación. El enfrentamiento entre ciencia y religión es menos acusado en la película, que también suaviza las partes más controvertidas y exageradas del libro, lo que en este caso me parece un acierto, pues no llega a resultar tan abrumadora como éste. Por otro lado, un actor protagonista de altura como es Tom Hanks, una banda sonora estupenda del gran Hans Zimmer y los paisajes de Roma y el Vaticano realzan la adaptación.


SPOILERS

La primera gran diferencia de la adaptación con la novela es el arranque de ambas. Mientras que en el libro comenzamos directamente con Robert Langdon, la llamada que recibe de Kohler y su viaje al CERN, en la peli nos muestran a los científicos creando la antimateria, después de ponernos al corriente de la situación en el Vaticano. En mi opinión, este inicio es lo peor de la adaptación, pues se varía el orden de algunos factores que hacen que la situación resulte mucho menos alarmante que en el libro. Mientras que en la historia original primero conocemos el asesinato, seguido de lo que es la antimateria (acompañado de una pequeña demostración de sus efectos) y posteriormente el robo, que ya nos imaginábamos, en la peli el orden es presentarnos la antimateria y posteriormente el robo, pero sin explicaciones y sin demostraciones sobre dicha partícula, por lo que el espectador de primeras no conoce lo letal que puede llegar a ser. Tampoco conocemos a los Illuminati antes de ver la antimateria, organización que el libro sí nos presenta, por lo que resulta imposible relacionar en un principio qué tiene que ver el Vaticano con el CERN y todo esto con Robert Langdon, y es más difícil ponerse en situación. Por otro lado, comprendo que el inicio se haya tenido que alterar de esta manera para no ocupar tanto tiempo, pero sin duda no tiene el mismo efecto que el comienzo del libro, que arranca con bastante más fuerza.


El ambigrama de los Illuminati no se nos presenta en un asesinato, grabado a fuego sobre el pecho de la víctima, sino sobre un simple folio en el viaje del Langdon al Vaticano, lo que resta intensidad. En el libro, Kohler es quien llama a Langdon al CERN, puesto que él no sabe quiénes son los Illuminati. Por lo tanto, no tiene sentido que quien llame a Langdon sea el Vaticano, que conocen perfectamente quiénes son los Illuminati. 

Una vez que ya tenemos a Langdon y a Vittoria en el Vaticano, la película empieza a tomar un rumbo más similar a la novela. Sin embargo, al eliminarse por completo el personaje de Kohler, el enfrentamiento entre ciencia y religión tiene mucha menos relevancia que en el libro. De hecho, se hace un baile de personajes un tanto confuso, pues el personaje de Olivetti es una mezcla de él mismo y Kohler, y también hay confusión en los personajes de Olivetti y Richter con respecto a los del libro, por no hablar del cambio de nombre del camarlengo de Carlo Ventresca a Patrick McKenna. Aún así, estos cambios no resultan demasiado relevantes para la trama en general, excepto el de Kohler. Kohler simbolizaba en la novela de alguna manera la ciencia frente a la religión, ciencia que queda en un segundo plano en la adaptación, en la que se le concede mucha menos importancia que en el libro, y esto hace que la película pierda un poco. Además, hay otro personaje al que se le da un trato diferente: Leonardo Vetra, el padre adoptivo de Vittoria, sacerdote y científico del CERN. En la peli le cambian el nombre a Silvano, y no se presenta como el padre de Vittoria, lo que hace que este último personaje pierda mucho con respecto a la novela. Este personaje era más importante de lo que puede parecer en un principio, pues representaba la unión entre ciencia y religión, temática que, como podemos comprobar, no se explora demasiado en la cinta.


La carrera a contrarreloj que no nos da ni un momento de respiro en el libro también se ve menos acusada en la película, pues mientras que en la novela tienen que encontrar la antimateria con al menos una hora de antelación para poder llevarla al CERN a recargar, aquí no existe tal condición. Asimismo, al no habérsenos mostrado experimentalmente los efectos de la partícula, el sentimiento de urgencia por encontrar cuanto antes la antimateria es mucho menor.

Con la búsqueda del Sendero de la Iluminación y los inminentes asesinatos de los cuatro cardenales, en los que no se escatima en crudeza, la película empieza a crear más emoción, y los espectadores ya empezamos a entender realmente lo que está pasando y a meternos de lleno en la película, hasta ahora un tanto descafeinada. 

Las escenas de los Archivos Vaticanos, el Coliseo de Roma y el asesinato del primer cardenal ocurren tal cual se describe en el libro, sintiéndose la misma tensión y acción. Las imágenes que se van mostrando de los cardenales en el cónclave, la plaza de San Pedro y la fumata negra van añadiendo cada vez más expectación al film, así como las escenas en las que se nos va dándonos a conocer cada vez más al camarlengo. 


La segunda visita a los Archivos Vaticanos resulta angustiosa, y se lleva a cabo incluso mejor de lo que se describe en el libro. Por otra parte, al no haber fomentado debidamente tal enfrentamiento entre ciencia y religión y al no existir personaje que lo haya simbolizado, el discurso del camarlengo no resulta tan emotivo como se pretende, pues además no conocemos del todo su propia historia.
Otra gran diferencia con el libro es que al último cardenal, el italiano Baggia, consiguen salvarlo a tiempo de morir ahogado. Entiendo que este cambio se ha hecho para resumir la elección del nuevo Papa al final de la película y no dedicar más tiempo al personaje del cardenal Mortati.
Vittoria no acaba secuestrada por el asesino, ni Langdon va solo al castillo de Sant Angelo, lo que resulta mucho más creíble que el libro. Espectacular panorama del castillo custodiado por ángeles, mostrando unos planos que acompañados de la banda sonora resultan de lo más épicos. Al personaje del asesino también se le da un trato diferente a la novela, lo que no impide que se nos muestre tremendamente peligroso y letal. Al cambiar el rumbo de los acontecimientos su muerte también es diferente, y menos espectacular que en el libro.


Algo que no me cuadra es que los del Vaticano y los propios Langdon y Vittoria crean que la antimateria pueda estar escondida en la guarida de los Illuminati, pues ¿cómo va a esconder alguien una bomba así en su propio refugio? No tiene ninguna lógica, y no entiendo muy bien por qué lo ponen como excusa para acudir al castillo de Sant Angelo si el propio hecho de acudir a capturar al asesino ya se vale por sí mismo.

Tras la vuelta al Vaticano por Il Passetto, echo una vez más en falta la figura de Kohler frente al camarlengo, y tampoco me convence que se cambie el símbolo del diamante de los Illuminati por el de las llaves cruzadas. Finalmente llegamos a la escena cumbre de la película, la del helicóptero, con el camarlengo como absoluto protagonista, y la escena no defrauda. La ascensión, la explosión de la antimateria y la caída del camarlengo resultan magníficas. Se omite el acompañamiento de Langdon en el helicóptero y su caída al río, lo que también me resulta un acierto, pues si en la novela ya resulta exagerado en la película lo habría sido aún más.


 También se ignora por completo la historia del camarlengo y del difunto Papa. No se explica que el sacerdote era el hijo del Papa por inseminación artificial y las posteriores motivaciones del camarlengo para resucitar el fantasma de los Illuminati para restaurar la fe en el mundo, y creo que al menos ésta última parte sí debería estar mejor explicada.

Otro aspecto que se muestra por encima son los medios de comunicación, que en el libro aparecen como personajes concretos y en la película simplemente nos los muestran en general, y esto también me parece adecuado.

Por lo demás, correcta adaptación. La cinta se recrea ofreciéndonos espectaculares imágenes y planos de la ciudad de Roma y del Vaticano, haciendo honor a las descripciones que aparecen en la novela. Los actores que encarnan a los personajes de los libros están bien caracterizados, especialmente Tom Hanks como Robert Langdon, Ayelet Zurer como Vittoria y Ewan McGregor como el camarlengo. Y, por supuesto, hay que destacar la increíble banda sonora, con esos toques eclesiásticos que le sientan tan bien a la cinta, y que le aporta esa epicidad que necesita.


A pesar de los cambios con respecto al libro, creo que la adaptación lo respeta e incluso en algunos aspectos lo mejora, aunque muchos otros los pase por alto. Una adaptación correcta, por supuesto mejorable, pero bastante adecuada y conseguida.


VALORACIÓN DE LA ADAPTACIÓN: 7/10




5 comentarios

  1. ¡Hola!
    La novela le fascinó a una de mis amigas, y está esperanzada con la película, como veo no está nada mal, la invitaré a verla ^^

    ¡Saludos!

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    Respuestas
    1. No, no está nada mal! Espero que la disfrutéis!
      ¡Saludos! :)

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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  3. ¡Hola!
    Tengo pendiente el libro y la películas así que, me pasó de puntillas por la crítica... (Bastante completa, por cierto).
    Te comenzamos a seguir. ¡Saludos desde Espectros!😃

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    Respuestas
    1. Jajaja, mejor pasa de puntillas!
      Un saludo, gracias por pasar! :)

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- Oye, Todd, esta persona ha leído la entrada y no ha publicado ningún comentario.
- Espera un poco, Tedd. Dale tiempo para que pueda escribirlo.
- No escribe nada, Todd. Que le haya gustado y no nos lo diga me pone de mal humor.
- Tranquilízate, Tedd. No es bueno para tu salud que te estreses.

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